Y fue esa calurosa noche del mes de julio, allí, tumbadas en esas blancas camas, en esa maldita discoteca repleta de mamarrachos, donde decidimos que juntas estaríamos mejor que con nadie. Y así, nos juramos amor eterno...y viviríamos felices y comeríamos perdices... o nos comeríamos a quien osara molestar nuestra paz.
lunes, 27 de julio de 2009
-¿Me pides una cosa, y yo a ti otra?
-¿El qué?
-Un deseo.
-Vale. ¿Ahora?
-Si. Yo deseo que me quieras siempre y que confies en mi..
-Deseo concedido
(L)
Hay días en los que te levantas y te comes el mundo. También días en los que el mundo se te cae encima. Y, ay! que bueno es comerse el mundo...